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domingo, 17 de febrero de 2013

Cristina Iglesias, METONIMIA




Me ha impresionado mucho la exposición de Cristina Iglesias (SanSebastián, 1956) en el MNCARS, a pesar de ser sábado por la tarde no había mucha gente en el museo y se podía pasear entre las salas muy amenamente, a gusto, disfrutando de esta retrospectiva. Las salas del edificio Sabatini al ser más grandes y espaciosas se prestan mejor a este tipo de muestras con obras sobre todo de gran formato y dispuestas en el espacio de manera en que mejor conjunten entre ellas. Lo que más me ha impresionado ha sido la sensación que las piezas causan en el entorno, haciéndote olvidar que paseas por las salas de un museo. Al tratarse muchas veces de materiales naturales o, en el caso de ser industriales, muy bastamente tratados, como el hormigón en planchas sin pulir, es muy especial la sensación que al acercarte a ellos te provocan, junto con el sonido del agua al correr que acompaña algunas de las piezas. El elemento natural está muy presente en la obra escultórica (en su mayoría, aunque la muestra también cuenta con unas 4 proyecciones/documentales también de tema natural y con un tinte de grabación casera muy cercana) de Cristina Iglesias, donde el agua, el bronce imitando hojas, el cáñamo entrelazados, las enormes planchas de metal dispuestas contra la pared o creando laberintos a lo largo de las enormes salas… no sé, me cuesta un poco describir la sensación, así que lo diré tal cual, me parecía que estaba caminando entre uno y otro escenario de un videojuego o una película extraña, entre las paredes blancas y grises y la tenue iluminación (muy acertada, toda una sorpresa comparando con algunas a las que estoy acostumbrada y que no te dejan disfrutar nada deslumbrando las obras). 

Lo dicho, que me ha gustado mucho pasear por la exposición, mirar las obras, ir pode debajo de ellas, alrededor, incluso debajo y atravesándolas  Me ha gustado el contraste entre los tamaños y materiales de unos y otros, cubriendo el techo entero de una sala, el cemento, el mármol blanco, el bronce de diferente manera trabajado, el metal… obras más finas y preciosas o mas toscas formando laberintos. Me ha gustado mucho ver a la gente andando entre estos laberintos, con la típica cara de “se puede llegar hasta aquí? hasta dentro de la obra? sí?”, en fila o en grupitos, en pareja fotografiándose “fíjate, soy fan del arte moderno. Esta para el facebook!” y ver a los niños con sus padres adentrarse en el mar de láminas de esparto tejidas que colgaban del techo en una de las últimas salas. Y el agua, los remolinos que formaba y sus reflejos dentro y fuera de las obras en las que formaban parte…. Sí, me ha gustado la exposición de Cristina Iglesias en el Reina Sofía, contada aquí un poco en grandes rasgos, pero es que tampoco hay mucho más que contar, porque a quien quiera disfrutarla (igual que he hecho yo) y descubrirla, pues no tiene más que ir al museo a verla.

(Las cuatro imágenes de esta entrada corresponden a algunas obras de la exposición y están hechas por mi misma esta tarde sab. 16 Feb. 2013)




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