Si creer es imaginar lo que no podemos saber, ojalá sea verdad todo lo que no se ve...

Has perdido algo?

sábado, 29 de octubre de 2011

Delacroix en el Caixaforum de Madrid

"Me tratáis como solamente se trata a los grandes muertos"
Delacroix a Baudelaire

No os perdáis la magnifica exposición que han montado en el Caixaforum de Madrid de Delacroix (1798-1863), el pintor francés romántico por excelencia y creador del orientalismo.
Muchos bocetos y procesos de creación, pinceladas muy sueltas que recuerdan a Goya y colores muy brillantes. Algunos grandes cuadros representativos (no esperéis La balsa de la medusa ni La victoria guiando al pueblo, grandes cuadros revolucionarios, de tinte social y que por descontado no saldrán nunca de Francia), muchas morerías, paisajes y animales, evocaciones literarias y, a falta de muestra de su gran producción mural, muy buenas litografías o grabados de otro tipo (quizá alguna fotografía hubiera estado bien también). Los dos autorretratos de la entrada dan cuenta desde el principio de la colaboración entre varios museos franceses (entre ellos el Louvre) y la Fundación La Caixa.
Eso sí, cuidado con la hora de la visita, se muestra solo en la segunda planta del edificio y esta todo muy dividido intentando aprovechar el espacio para colgar la obras, por lo cual si hay mucha gente es difícil conseguir ver bien y de forma relajada la exposición (vamos, que deprisa y corriendo en 20 min. no conseguiréis verla si tenéis el mínimo aprecio hacía el arte).
No os perdáis el rincón interactivo y de participación del fondo de la sala, es interesante cuanto menos. 

Disfrutadla y comentad que os ha parecido! ;)

Imagen: Grecia sobre las ruinas de Missolonghi, (1826), 213x142 cm, Museo de Bellas Artes, Burdeos. 

lunes, 17 de octubre de 2011

Recuerdo: Colores


Tengo un recuerdo muy tonto pero que me viene a la mente de vez en cuando, más estos días que en mi casa se esta dando mucho la lata con los uniformes de colegio y con cómo van vestidos mis primos al instituto. Lo cuento:
Resulta que cuando mi hermana y yo eramos pequeñas (somos gemelas) fue cuando hicieron el cambio en el colegio de monjas y nos obligaron a llevar a todos el mismo chandal para los días de gimnasia (es el colegio que hay justo enfrente de casa, al que después ha ido mi primo, pero él ya con uniforme completo), pues mi madre fue a la reunión de padres que hicieron y al volver cuando le pregunté me dijo que era un chandal muy bonito con muchos colores (esta definición no se me olvida). ¡Muchos colores, me dijo! ¡Mentira! Azul, verde y blanco, ¿eso son mucho? ¡No señora! Muchos son 5 (como poco) o más... y es que, ingenua de mí, a raíz de eso yo me había imaginado algo muy brillante y colorido con lo que llegar a la gloria, vamos, algo así como el super mayot que llevaba mi barbie gimnasta (ya se que ahora os estaréis partiendo la caja ¿es muy gracioso, a que sí?), bueno, pues así fue, cuando ví ese dos piezas todo azul marino con solo dos franjas en la pierna y la manga, pense "¿Pero esto que essss? ¿en serio??? ¿Venga yaaaa!" (y todas esas coletillas que sigo diciendo desde que soy una niña, menos chachi, que esta vez no me quedaba bien). Y lo mismo me dio, porque me lo tuve que poner igual hasta terminar el colegio... Y por eso, queridos míos, es por lo que ya nunca uso chandal a no ser que sea el rey de los estilismos deportivos, con mucho colorido y capaz de llevarme a la gloria!

jueves, 13 de octubre de 2011

Cristales



"¿Nunca os ha pasado, que estáis con alguien y tenéis que llamarle la atención porque parece como abstraído, colgado de una nube, y tenéis que devolverle a la normalidad? O tal vez os haya pasado a vosotros mismos, que os estén trayendo de vuelta continuamente. En esas ocasiones será que pensáis lo mismo que yo. Pues yo también creo que hay una especie de cristal blindado e invisible que nos separa de los demás y en ocasiones nos impide que nos toquemos y tantas otras veces que no nos lleguemos a ver bien por mas que miremos. Por eso fijamos la mirada en otro sitio, para ver si localizamos una grieta en el cristal. Una fisura por la que entre el viento frío y nuevo de cada mañana y nos devuelva a la vida para que despertemos y sin necesidad de ningún cristal o cualquier cosa parecida, real o inventada, que nos separe de los demás, descubrir de una vez quienes somos en este mundo.
Quizá por eso a mí me pasa tan a menudo, me pierdo mirando el liso transparente del aire intentado encontrar la “salida” de esa cárcel que no veo y daría cualquier cosa por tener un mazo con el que poder reventar el escaparate que nos envuelve a todos. Para poder encontrarme y ser yo. Por mucho que duela pisar los cristales rotos. Todo para poder disfrutar la vida, el aire fresco y todo lo que tiene para mí."

sábado, 8 de octubre de 2011

Iván Ferreiro, Confesiones de un artista de mierda

Como creo que ya he adelantado en alguna entrada o seguro sabréis por mi twitter, el próximo 18 de octubre estará disponible en edición especial lo último de Iván Ferreiro "Confesiones de un artista de mierda" un recopilatorio de sus mejores temas en solitario y como líder de Los Piratas... Me muero por tenerlo, simplemente, es algo más que un buen rato con los amigos, siendo de Iván el calificativo final no debe bajar de "obra maestra". Desde ayer se pueden ver todos los vídeos recopilatorios en la web de http://www.musicvoz.es/
Aquí dejo el vídeo de mi canción preferida El equilibrio es imposible en colaboración con el increíble Santi Balmes de Love of Lesbian,  cada vez que lo veo/escucho algo muy especial se remueve en mi interior, demasiados recuerdos mezclados con nuevas experiencias, lo dicho, no puedo esperar a tenerlo. Espero que os guste!

miércoles, 5 de octubre de 2011

Mélies

Hoy, estamos en clase de cine viendo un moderno DVD con proyecciones antiguas de G. Melies. Llevamos un buen rato viendo imágenes, es el primer día de proyección y a los alumnos ya se nos nota cansados, algunos recogen de manera sigilosa y salen del aula exhaustos. Incluso al profesor se le ve atontado ante tal bombardeo continuado de imágenes en movimiento, algo que por otro lado todos vivimos a diario, pero no en clase. Sólo los de las primeras filas tienen el privilegio de ver la pantalla sin problemas comodamente sentados mientras que los demás tenemos que buscar posiciones extrañas que nos harán salir de la clase con tortícolis. Para intentar sortear sus cabecitas nos asomamos por las filas laterales de los pupitres, nos subimos encima de las mesas y lo vemos sentados desde allí encima o, directamente, nos levantamos y lo vemos de pie tratando por todos los medios llegar a leer los subtítulos. Y ahí estoy yo, en la última fila apoyada contra la pared observando el lejano movimiento en la pantalla, esos pequeños cuentos que parecen salidos de un mundo muy lejano y desde luego no real, las creaciones de Meliés gesticulan y bailan para nosotros, para mí. La música que Octavio Vazquez introducida en estas producciones tiene un tinte melancólico, observo el aula llena de gente y sin un ruido y por un momento entristezco... delante de mí esta sentado el profesor, un hombre que me encanta, perfecto dando clase, culto e inteligente, un ser al que adoro.... efectivamente, alguien que aunque debería tener cierto conocimiento sobre mi persona, en realidad no sabe ni que existo. Con un mensaje al teléfono mi amiga me dice que reaccione y que insista mas preguntándole cosas, que me haga notar, pero, seamos realistas: entre toda esta gente apuntada a sus clases y que para él deben de ser ni fu ni fa, ¿de verdad eso serviría para algo? No. Por un momento no quiero pensarlo, no quiero asimilarlo y tampoco olvidarlo, quiero no sentir, algo imposible mientras el aula esta en silencio y suena esa música, contando una historia tras otra, invadiéndolo todo. Sí la historia no fuese la de los marcianos, las estrellas, la gitana o el doctor, si se tratase de Ámelie o una escena de Big Fish, el tiempo se pararía por completo, todos quedarían inmóviles salvo yo que podría contemplarles no sólo desde atrás, también desde la tarima delante del todo, subir a las mesas dónde están los demás, sentarme a su lado y observarles fijamente intentando retransmitirles mi mensaje... o cruzar el aula dando saltos y volteretas, no importaría porque nadie lo vería, sólo yo, sólo mi tiempo y mi espacio, como Alicia al otro lado del espejo jugando en vivo con las figuras blancas y negras del ajedrez. Mis compañeros me parecen eso, peones, reinas malvadas o buenas, alfiles o torres guerreras, yo no sé si soy Alicia o el gato gracioso que lo observa todo desde fuera, lo que esta claro es que este curso no se presenta como una partida fácil de ganar, tengo que darlo todo de mí, cambiar de posiciones y sacrificar todo lo que sea necesario una vez más para intentar conseguir lo que quiero, sea realista o imposible. El nivel de imposible lo fijan nuestros sueños, yo hoy en clase me he dejado llevar por un momento, la gente reía cuando los gestos en la pantalla eran graciosos, menos mal, ellos también saben reaccionar. Se acaba la clase y no hay más vídeo por hoy, pero en nuestras mentes de artistas siempre nos quedan las fantasías, los deseos y los intentos.  



(Aquí os dejo un vídeo con el famoso "Viaje a la luna" por si alguno no conocía las maravillas que hacía Mélies, el primer creador de cine fantástico de la historia)

lunes, 3 de octubre de 2011

YO, Louis Aragon

YO*

Todo lo que no es yo es incomprensible.

Aunque vaya a buscarla a las orillas del Pacífico o la recoja en los límites de mi existencia, la caracola que aplicaré a mi oreja retumbará con la misma voz que tomaré por la de la mar y que no será más que el sonido de mí mismo.

Todas las palabras, si de pronto ya no me contento con guardarlas en mi mano como preciosos objetos de nácar, todas las palabras me permitirán escuchar al océano, y en su espejo auditivo lo único que encontraré será mi imagen.

El lenguaje aunque no lo parezca se reduce a sólo Yo y si repito una palabra cualquiera ésta se despoja de todo lo que no es yo hasta que convertirse en un sonido orgánico en el que mi vida se manifiesta.

No hay más que yo en el mundo y si de vez en cuando tengo la debilidad de creer en la existencia de una mujer, me basta con inclinarme sobre su seno para oíer el latir de mi corazón y reconocerme. Los sentimientos no son más que lenguajes que facilitan el ejercicio de algunas funciones.

En mi bolsillo izquierdo llevo un retrato que se me asemeja mucho: es un reloj de acero. Habla, marca la hora, y no comprende nada.

Todo lo que es yo es incomprensible.

*Pozos profundos y Manantiales.

Louis Aragon
Littérature nº 13
Mayo de 1920
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